1. Vista
Antes de oler o probar nada, se mira la copa contra una superficie blanca, inclinada, con buena luz.
- Color: en tintos, va de violáceo (joven) a teja/marrón (evolucionado). En blancos, de verdoso (joven) a dorado intenso (con más crianza o edad).
- Intensidad: cuánto se ve "a través" del vino — un color más opaco suele indicar más concentración.
- Lágrimas: las gotas que caen por la copa después de agitarla dan una pista sobre el nivel de alcohol y azúcar residual — más lentas y marcadas, más alcohol o glicerina.
2. Nariz
Aquí se agita suavemente la copa (para liberar los compuestos aromáticos volátiles) y se huele en dos momentos distintos, que dicen cosas diferentes:
Primera nariz (sin agitar)
Los aromas más sutiles y frescos, antes de que el oxígeno "abra" el vino.
Segunda nariz (después de agitar)
Con más oxígeno en contacto, aparecen aromas más intensos y complejos: frutales, florales, especiados, o de crianza (vainilla, tostado, cuero), según el vino.
No hay "aromas correctos": el objetivo no es adivinar el nombre exacto de la fruta, sino identificar familias de aromas (frutal, floral, especiado, mineral) y describir con tus propias palabras. Con práctica, el vocabulario se afina solo.
3. Boca
El paso final integra todo lo anterior y agrega lo que solo se siente en boca:
- Ataque: la primera impresión al entrar el vino a la boca — dulce, ácido, seco.
- Acidez: la sensación de "agua en la boca" que genera un vino fresco; muy presente en blancos jóvenes.
- Taninos: la sequedad y aspereza que dejan los tintos en las encías, sobre todo los jóvenes o con mucha crianza en roble.
- Cuerpo: qué tan "liviano" o "pesado" se siente el vino en boca, comparable a la diferencia entre leche descremada y crema.
- Final o persistencia: cuánto tiempo quedan los sabores después de tragar. Un final largo suele asociarse a vinos de mayor calidad.
Por qué esto no es solo gusto personal
La cata profesional usa escalas y metodologías estandarizadas —como la norma ISO 4120 para pruebas de diferenciación sensorial— precisamente para separar lo objetivamente medible (intensidad de color, nivel de acidez percibida) de la preferencia personal (si te gusta o no). Son cosas distintas: un vino puede estar técnicamente muy bien hecho y aun así no ser el que más te guste, y eso está bien.
Practica cata con rigor real
La Sala de Cata de LagarLab usa la misma norma ISO 4120 y test estadísticos reales (t-test de Welch) que un laboratorio de verdad — no es solo "elegir un adjetivo".
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Preguntas frecuentes
¿Cuáles son los tres pasos básicos para catar un vino?
Vista (observarlo contra un fondo blanco), Nariz (olerlo en dos momentos, antes y después de agitar la copa) y Boca (donde se integra todo, sumando la sensación en el paladar).
¿Por qué se agita la copa antes de oler el vino?
Agitarla libera compuestos aromáticos que estaban atrapados en el líquido — el olfato después de agitar suele revelar aromas que no aparecían antes.
¿Existen aromas "correctos" que hay que identificar?
No hay una respuesta correcta. Cada persona identifica distintas familias de aromas según su propia experiencia y sensibilidad; lo que existe es un lenguaje común de familias de aroma para poder describirlos.
¿Cómo se profesionaliza la cata para que no sea solo gusto personal?
Con metodología estandarizada, como la norma ISO 4120, que separa la medición objetiva de la preferencia personal. La Sala de Cata Avanzada de LagarLab usa esa misma norma junto con el t-test de Welch.